Ilustración B/N / Illustration B/W:
Colección personal
Medidas / Size: DinA3
Lápiz / Pencil
“En un mundo tan viejo como viejo es el tiempo la vida del pueblo mágico transcurría sencilla y apacible, salvaguardada por la mano sabia de la naturaleza que, como una madre amante, los cobijaba en su oscuro seno.
La jerarquía del bosque era clara y todos y cada uno de sus habitantes la respetaban, aun cuando su sino era el de nacer y morir en un único y glorioso día, o servir de alimento a una criatura más poderosa. Así, los insectos y demás seres de minúsculo tamaño poblaban la parte más baja del bosque, después otros animales de singular tamaño, presas y predadores. En siguiente lugar se encontraban los Fata de tierra, incansables excavadores y pastores de ganado, feos y entrañables. Después los hermosos Fata del agua, cuya vanidad les consumía y les era difícil ver más allá de su propio reflejo, seguidos de los traviesos Fata del aire semejantes a niños, igual de crueles, e igual de risueños.
Por encima de todos ellos se encontraba el círculo de los ciento cinco sabios, inmortales espíritus del bosque cuya sabiduría no alcanzaba fin. Los Ecos se vanagloriaban de entender todas las cosas del mundo que les rodeaba, desde el ocre y el verde esmeralda de las hojas hasta el claro añil del cielo, sabían de tierra, de agua, de aire, de piedra, de fuego, de vida y de muerte. Conocían todos los misterios de la existencia, y por ello se sentían felices y satisfechos.
Pero el día en que el hombre llegó al mundo que tan bien conocían este dejó de ser viejo. En manos del ser humano se tornó nuevo, vibrante y tan reluciente que los Ecos no podían mirarlo con sus ojos celestiales, ya que quedaban cegados al instante.
Los sabios se dirigieron miradas perplejas ante las nuevas y desconocidas palabras que los Fata llevaban a sus oídos. Máquinas de hierro, vapor candente, amenazante humo negro que escocía los pulmones, un fuego que no era rojo, sino azul, y hedía a azufre y a putrefacción...
El bosque entero se estremecía de terror ante tales horrores. El miedo corrió por entre cada hueco como agua derramada, e insectos, bestias y Fatas se arremolinaban por igual contra los muros del círculo de los Ecos suplicando protección. Con los ojos desorbitados se aplastaban unos a otros, y chillaban, bramaban, gemían, pidiendo respuesta...
Avergonzados por su ignorancia, lo Ecos dejaron caer la cabeza entre los hundidos hombros. Supieron entonces cuan necios habían sido al creer que podían conocer todos los secretos del mundo, y como justa penitencia se despojaron de sus almas inmortales. Arrancaron de cuajo las bellas pezuñas y el plateado pelaje, para adoptar burdas extremidades humanas, y cubrirse con su fría piel. Se envolvieron en harapos, abandonaron la seguridad del bosque y con los vacilantes pies descalzos se hicieron a los caminos, en busca de la sabiduría que permitiera salvar a su pueblo.
Olvidaron que un día fueron conocidos como Ecos, y se hicieron llamar “Peregrinos”.
El tiempo de los humanos pasaba fugaz como una pluma movida por el viento, e incontables de ellos yacieron en aquellos mismo senderos, devorados por la vejez que arrastra a los hombres a la muerte. De aquellos ciento cinco, solo unos pocos quedan ya errantes por las ahora asfaltadas rutas de piedra, más no perderán la esperanza hasta que perezca el último de su especie.
Te diré que es inútil seguir sus huellas, pues es del todo imposible sorprender a un Peregrino... a no ser que él desee encontrarse contigo. Tal vez haya visto un brillo en tu mirada, y te crea el adecuado para atender sus lecciones, y seguir sus pasos cuando el ya no se encuentre entre los vivos.
Te será fácil reconocerle. Un Peregrino se cubre de pieles y bastas telas, alhajas de escaso valor y collares de pirita, el “oro de los tontos”, pues gusta alardear de su miserable condición. Aunque de facciones claramente humanas, aun pueden atisbarse rasgos mágicos en sus orejas, su nariz, la torcida curva de su sonrisa y, si te fijas con atención, verás asomar por su sombrero sendas protuberancias de hueso, triste vestigio de lo que una vez fueron poderosas astas. Con sus dos ojos ve perfectamente el mundo que le rodea, pero uno de ellos le impide atisbar más allá de lo meramente mundano, así que velan sus párpados cosiéndolos con fino hilo de crin. Siempre le acompaña un pequeño corro de fieles seres Fata, que juegan con sus trenzas y tiran de los extremos de su fajín, así como una cabeza de lobo que se oculta astutamente bajo la manga izquierda, dispuesta a morder toda mano que se acerque con aviesas intenciones.”
La idea del Peregrino me vino a la cabeza cuando andaba dándole vueltas (como de costumbre) a esto del dibujo, a sus muchas y muy variadas formas. Después de mirar y remirar el dibujo de la cabecera, tan realista él, me dije que sería bueno dar una última vuelta de tuerca a mi estilo y sentar definitivamente la cabeza artísticamente hablando, después de tanto probar cosas nuevas, tanto experimentar, tanto peregrinar en busca de la sabiduría...
La verdad es que me hubiese encantado tener un maestro que me guiara, o coserme un ojo para ver mejor cuanto me rodea :P Tengo la sensación de haber dado un montón de vueltas raras cuando en realidad podría haber llegado a este mismo punto siguiendo una clara línea recta. Por suerte el saber no ocupa lugar, y estos casi 5 meses de experimentación han sido muy gratificantes e instructivos. Ahora que he compilado suficiente información para continuar mi viaje (aunque por supuesto aun me queda muchísimo por aprender) vuelvo a mis orígenes, al realismo, pero esta vez sin modelos y sin estereotipos, únicamente mi propia imaginación como referencia.
Cambian también algunas cositas; La línea verde pasa a ser Childish (infantil) la línea blanca es Young (joven o juvenil) la línea negra es Adult (adulta, madura) y la línea azul o fan art por el momento desaparece, para poder centrarme mejor es mis propias ideas que ya de por sí son unas cuantas. Ah, y este es el último dibujo a grises que expongo, palabra. Nos espera una larga temporada de ilustraciones a color y muchas presentaciones de proyectos, unos más ambiciosos que otros...
Conclusión; me volveré loca, y os volveré locos a vosotros también :)